sábado, 13 de julio de 2013

♕ Capítulo 1

Personajes: 

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Año 1468

Thaissmer elevó con decisión sus ojos azules, despejados y claros como una tarde de verano, que apenas podían verse entre las múltiples pestañas que rodeaban la curvatura de sus ojos. Su mirada iba dirigida al muchacho enfrente suya, que parecía sujetar el arma con cierto aburrimiento. A pesar de ser mejores amigos, Thaissmer y Binow eran muy distintos en el fondo. Thaissmer desde temprana edad había comenzado a aficionarse por el campo de batalla y los diferentes tipos de armas, sin embargo, Binow parecía que fuera a convertirse en el nuevo pastelero real. No le interesaba nada excepto la comida, y en concreto, los dulces que se repartían durante las fiestas organizadas en la Corte. Esos dulces poseedores de un aroma único que con sólo aspirarlo parecía que te llenaran el estómago, por no hablar de su textura cremosa, que se fundía en la boca deslizándose por la garganta con suavidad.
Binow pareció vacilar sujetando la espada, a pesar de que posiblemente pesara el doble que Thaissmer. No le gustaba entrenar, y siempre que podía se escaqueaba de su profesor para poder esconderse en los establos y comer bollos con queso. Pero no podía rehusar a las peticiones de Thaissmer. Muchas veces lograba hacerle cambiar de opinión y que jugaran a algo distinto, pero aquel día era imposible, Binow ni siquiera se había esforzado en intentarlo.
Su compañero había logrado robar dos espadas del cuarto de armas de su padre, y deseaba estrenarlas. Era la primera vez que jugaban con auténticas espadas, y aunque a Binow le daba algo de miedo, Thaissmer parecía muy seguro de sí mismo. Sujetaba con determinación y ferocidad el arma, como si realmente estuviera enfrente de un rival.
Al ver que Binow aligeraba el brazo, irguió su cuerpo y farfulló. A veces su mejor amigo lograba que perdiera los estribos, aunque siempre conseguía controlarse. Eso se debía a sus clases de formas que recibía todas las semanas. De no ser así, en muchas ocasiones habría abofeteado a Binow.
-¡Vamos, Bin! Demuestra algo de interés por tu parte. Yo lo hago cuando propones que juguemos a tirar guijarros al lago.- Soltó Thaissmer dejando caer el brazo que sujetaba la espada a uno de los costados y observando a Binow con algo de reproche. El chico pelirrojo tragó saliva sin decir nada, y volvió a alzar la espada, ésta vez esforzándose en que su rostro mostrara un semblante más intenso y que su compostura no demostrara que el peso de la espada le estaba debilitando. Imitó a Thaissmer, colocando el torso hacia adelante y extendiendo la espada hasta que ésta se unió a la de su amigo formando una “x”. Thaissmer sonrió satisfecho y después de unos segundos mirando a Binow, comenzó el falso combate.
Thaissmer se movía con agilidad y chocaba su espada contra la de Binow con destreza, mientras que su rival lo único que hacía era intentar defenderse como podía, no tenía tiempo de realizar un movimiento de ataque. Cuando jugaban a ser guerreros, Thaissmer siempre acababa con el ego hasta las nubes. Binow ciertamente era un soldado deplorable, y a pesar de que fuera dos años mayor que Thaissmer, él conseguía vencer en todos los combates en escaso tiempo y con mucha facilidad.
Sólo que esta vez era distinto, quería que ese combate durara más, disfrutar de él como se disfrutaba de una guerra, que el polvo que levantaran le ocultara ver a su adversario y que sólo pudiera oír el choque de metal contra metal. Pero después de tan solo unos segundos, la espada de Binow se encontraba en el suelo, incluso sin que Thaissmer le hubiera atacado.
Binow miró a su amigo con los labios entreabiertos, observando su expresión y desde luego no falló en sus suposiciones de que Thaissmer se enojaría.
-Lo...lo siento. De veras. Es sólo que esta espada pesa demasiado...Además hace tanto calor...-El muchacho se pasó una mano por la frente perlada de sudor y se apresuró a recuperar el arma. Cuando se irguió de nuevo, Thaissmer ya estaba nuevamente en actitud de combate y apenas tuvo tiempo para colocarse antes de que su compañero cometiera la primera ofensa.
Esta vez el ardor del combate se había intensificado y Binow no sólo tenía que intentar frenar la espada de Thaissmer, sino su propio cuerpo que parecía querer abalanzarse sobre el suyo.
Thaissmer por su parte no dejaba de manejar la espada como si fuera parte de su cuerpo, dando mandobles a diestro y siniestro, incluso en ocasiones daba giros sobre sí mismo para demostrar la superioridad en la que se encontraba frente a su amigo.
Cada vez estaba más cerca del cuerpo de Binow, lo que significaba que pronto podría acabar el combate, colocando la espada al lado del cuello de su contrincante y concediéndole aquello la victoria final.
Su júbilo era tal que dio toda una vuelta sobre sus talones y antes de que fijara la vista en los ojos de Binow o en su rechoncho cuerpo, ya había empujado la espada hacia delante con fuerza y rapidez. Lo que no pudo prever Thaissmer fue que el cuerpo de Binow se encontraba demasiado cerca del suyo y que ahora la espada en vez de encontrarse cortando el aire, se encontraba clavada en el estómago de su amigo empapándose del líquido rojo que cada vez brotaba más fuerte del corte.
Thaissmer se apresuró a sacar la espada y la tiró a un lado. Miró a Binow con el horror reflejo en el rostro, pero el rostro del muchacho lo único que demostraba era sorpresa antes de desplomarse sobre el suelo con las manos sobre la herida. La espada del muchacho pelirrojo había caído al suelo, el mismo suelo que comenzaba a empaparse de sangre sin que nadie pudiera impedirlo.
Thaissmer cayó de rodillas al lado de su amigo, mientras las manos le temblaban y la mente se le había bloqueado ante la imagen. A sus nueve primaveras, era la primera vez que veía a un hombre muerto, y para nada se había imaginado así las cosas. Esperaba una satisfacción inmensa, y una grandeza infinita, pero en aquel momento lo único que alcanzaba a entender era que su amigo se iba a morir y que él sería decapitado en la plaza pública por asesinato.
-Bin...Bin, tú no puedes morir. Bin, por favor, no mueras...No puedes morir. No puedes. -No dejaba de repetir Thaissmer mientras que con sus finos y delicados dedos intentaba frenar la hemorragia. Su mirada iba y venía de los ojos de Binow a la herida que se asemejaba a un volcán en erupción.
Binow escupió sangre manchándose toda la barbilla de rojo y comenzó a perder el sentido, incapaz de pronunciar ni una sola palabra.
Finas lágrimas se escaparon de los ojos de Thaissmer a medida que presenciaba cómo su amigo moría, sin poder evitarlo. No debía pedir ayuda, si lo hacía cualquiera se daría cuenta de que él era el culpable de la muerte de Binow, aparte de que se encontraba lejos de casa. Siempre iban a ese lugar a jugar, un campo desierto, rodeado de matorrales que se encontraba cerca del pueblo, y donde nadie nunca los había encontrado. Cuando su padre le preguntaba dónde había estado, Thaissmer siempre sonreía con misterio y contestaba que por los alrededores. El señor Jarsmany no insistía confiando en que Binow sabría cuidar de su hijo. Pero de lo que no se daba cuenta era de que Binow a pesar de ser dos años mayor, era mucho más manso y estúpido que Thaissmer.
El muchacho se llevó las manos al rostro, no quería ver cómo los ojos de Binow perdían todo signo de vida y el cuerpo se quedaba totalmente inmóvil. No emitió ningún sonido, únicamente dejaba fluir sus lágrimas, que al caer se mezclaban con la sangre del que hasta entonces había sido su mejor amigo y que ahora yacía muerto debajo suya.
No supo cuánto tiempo pasó así, echado sobre el cuerpo de Binow, llorando por lo que acababa de cometer y por su propio destino. Pero cuando el sentido común se hizo camino entre sus agridulces pensamientos, se dio cuenta de que aún podía evitar ser ajusticiado. Si lograba cruzar las fronteras de Waizerstay y entrar en Casmenarck allí nadie le encontraría.
Se levantó con torpeza, agarró la espada que seguía manchada de sangre hasta la mitad, y comenzó a correr débilmente entre los matorrales, hacia, donde él creía, se encontraría la frontera de su país con el de al lado. Pero no había avanzado siquiera tres metros cuando oyó la voz de alguien detrás suya intentando llamar su atención. Eso hizo que agilizara su carrera, pero la espada por fin hacía estragos en su condición física y dando un traspié casi se encuentra de bruces en el suelo, aunque hubiera tenido suerte en esa ocasión, pronto se vio chocando contra la tierra. La voz que le había estado llamando le había alcanzado y le había empujado para detenerle.
Él giró sobre sí mismo para ver a su agresor y se encontró con una chica de probablemente su misma edad, con el cabello castaño claro y recogido en una trenza que le caía a un lado del cuello, unos ojos grandes y ovalados de un color semejante al de su cabello. Sus ropajes eran un vestido rojo de raso con un pequeño cinto alrededor de la cintura.
-¿Por qué no te has parado cuando te he gritado? -Fue la primera pregunta de la chica antes siquiera de que Thaissmer se girara. Entonces fue cuando reparó en su ropa totalmente roja, empapada de sangre, y la espada que sujetaba con unas manos no menos rojas que su filo.- Tú...tú has matado a ese niño que está tendido allí.- Thaissmer se dio cuenta cómo en un segundo la expresión de la muchacha pasó de la sorpresa al horror, mientras que su dedo estaba dirigido hacia el lugar donde acababa de dejar a Binow. Muerto. - Tengo que comunicárselo al comisario.
A pesar de que por dentro el miedo parecía que iba a apoderarse del cuerpo de Thaissmer, este logró mantener la compostura y esbozó una media sonrisa.
-No, no lo harás. -Su mirada bajó enseguida a las ropas de la muchacha, observándola de arriba a abajo.- No serás más que una burda campesina. Es tu palabra contra la mía.
Esas últimas palabras hicieron que un destallo pasara por los ojos de la muchacha y tan solo un segundo después Thaissmer se encontraba con una navaja pegada a su cuello. Ahogó un grito y buscó los ojos de la chica, cuyo rostro se encontraba a unos centímetros del suyo observándolo con ferocidad.
-Eso no te convierte en mejor, señorito. Tú acabas de asesinar a alguien, no yo.- Contestó ella en un susurro y Thaissmer se sorprendió de que aquellas palabras pudieran provenir de una niña que siendo campesina apenas tendría conocimientos. Aunque lo evitara, cierto respeto creció en el interior de Thaissmer. Pero él era un chico listo y sabía siempre qué decir en cualquier ocasión, a sus nueve años todo el mundo afirmaba que era mucho más maduro de lo que se esperaba.
-Y tú quieres ponerte a mi altura, ¿verdad?- Contraatacó él con cierta ironía en el rostro, intentando sonreír sin que eso hiciera que el cuchillo le rasgara la piel. Dirigió su mirada a la hoja que no se despegaba de su cuello y luego miró a la muchacha con triunfo en el rostro. Ella parecía perpleja ante lo que acababa de soltar él pero no se movió.
-Yo no soy una asesina. -Contestó y esta vez sí que apartó el arma, incorporándose y dando la espalda al muchacho que no se atrevía a levantarse del suelo.- El comisario sabrá qué hacer contigo.
Hizo ademán de irse y por un momento Thaissmer se preguntó si lograría clavarle la espada por la espalda, pero ese pensamiento enseguida se disipó al pensar que no podía cometer más asesinatos y al ver que tampoco podía frenar a la muchacha un sollozo salió de sus labios.
-No lo hagas. Por favor. No le cuentes nada al comisario. Soy rico, mi familia es una de las más prestigiosas. Por favor, no digas nada. Haré lo que me pidas.- Suplicó Thaissmer con la voz temblorosa, yaciendo aún en el suelo. La chica se paró en seco sin decir nada y él no supo si alegrarse o intentar nuevamente huir.
-Coge tu espada. Tiraremos el cuerpo al río, así nadie sabrá que fue asesinado. Tú vuelve a tu casa y evita que te vea alguien, tira la ropa y lávate. Está en manos de Dios que nadie te descubra, aunque creo que has perdido su favor. -Fue lo único que contestó la muchacha, y a medida que iba pronunciando las palabras una a una, Thaissmer se sentía cada vez más aliviado. Al terminar de hablar ella se marchó sin mirar atrás y él se incorporó. Rezaba, a pesar de lo que acababa de decirle ella, que nadie se enterara de que él había estado con Binow esa tarde y que conservara aún su joven vida.

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¡Mis queridos lectores!
Aquí tenéis el primer capítulo de la novela. 
Sé que comienzo muy bruscamente, pero es para que desde el principio os enganche, aunque os aseguro que la continuación no es tan sádica como lo ha sido este breve adelanto. 
Tengo ciertas dudas sobre los años, ya que no sé cómo debería ordenarlo aquí. Me gustaría hacerlo por años, y que en cada enlace correspondan los capítulos narrados en ese año. Aún no me apaño bien con blogger y no sé cómo lo haré. Estoy abierta a sugerencias. ;) 
Muchísimas gracias por leer, y espero ansiosa vuestras opiniones. 

♕ Introducción: Lizbeth Shadow y la historia ♕

Buenos días, tardes o noches, gente tanto de blogger como ajena a todo esto.
Mi nombre es Lizbeth Shadow y como la mayoría de personas que tiene un blog personal; vengo aquí a desahogarme, pero de una manera diferente. No escribiré sobre mis pensamientos o emociones, escribiré sobre mi gran pasión: la historia. Qué friki..
Conozco el poco interés que tienen los jóvenes de hoy en día en nuestra historia, y realmente es una pena, pero teniendo que adaptarme con sus gustos, puedo asegurar que a pesar de que la historia que escribo está ambientada en siglos anteriores al nuestro, cuando las mujeres llevaban vestidos pomposos y los hombres se veían inmersos en guerras casi todos los días, para nada se trata de aquel "coñazo" que nos describen nuestros libros de texto.
Hay amor, pasión, odio, venganzas, intriga, infidelidad, acción y conjuras secretas... Prometo hacer lo posible para que podáis sentir lo que sienten mis personajes, para que tanto os divirtáis con ellos, como sufráis con su agonía. 
Acepto cualquier clase de crítica, y os la agradezco de corazón, porque eso es lo que hace mejorar a un escritor. Así que no os retraigáis a la hora de dar vuestro veredicto sobre algún capítulo. Yo estaré deseando leer vuestra opinión.
Y ante todo, quiero que sepáis que no os obligo a leerme, si escribo lo hago para entretener a todos aquellos que aman la lectura tanto como yo. 
Cierto es que algún que otro personaje podría recordaros a alguna personalidad histórica, ya que unos cuantos están inspirados en reyes y reinas del pasado. Pero el mundo en el que ellos viven no es la Tierra. Todo es inventado, lo que en mi opinión hace que sea más emocionante. 
También tengo tumblr de la historia, donde subo fotos de los personajes. Ahí podéis ponerle cara a cada uno si aún no sabéis cómo imaginároslos. Aquí tenéis la dirección para el que le interese(a nadie): http://lizbethshadow.tumblr.com/
Iré poniendo pequeñas anotaciones al final de los capítulos, para dar información sobre la novela, o para presentar a nuevos personajes. Pronto haré una ficha de cada uno, así os haréis más o menos a la idea de cómo son tanto psicológica como físicamente, y la colgaré en tumblr. También haré fotos de cada reino con el título de cada personaje, para ayudar a los que en un principio podrían encontrarse perdidos entre tantos nombres y territorios. 
Por ahora no tengo nada más de lo que informaros. Gracias por haber leído esto, y sólo cabe escribir...¿Listos para adentraros en Velichestvo? (Introducir aquí vítores y aplausos.)